Libros en inglés fáciles de leer: el consejo de Borges
Borges decía que ningún escritor británico es tan accesible como Oscar Wilde. Por qué tenía razón, y otros cuatro autores fáciles para leer en inglés.
LexicAIze8 min

Borges empezó su carrera literaria traduciendo a Oscar Wilde, y lo hizo antes de cumplir los once años. Su versión española de El príncipe feliz se publicó en un diario de Buenos Aires y, según cuentan sus biógrafos, más de uno dio por hecho que la traducción era de su padre. Cuatro décadas después, ya convertido en Borges, escribió sobre Wilde una frase que cualquiera que esté aprendiendo inglés debería llevar apuntada en la primera página del cuaderno.
De los muchos escritores británicos, ninguno es tan accesible a los extranjeros.
En el mismo ensayo añade que lectores incapaces de descifrar una página de Kipling o una estrofa de William Morris empiezan y terminan Lady Windermere's Fan en una sola tarde. Es la mejor definición que conozco de libro en inglés fácil de leer: no el que tiene palabras sencillas, sino el que se deja terminar. Y por eso sirve de vara de medir para los demás autores de esta lista.
Por qué Wilde es fácil, y no por lo que parece
Wilde no escribe con un vocabulario pobre. Escribe con una sintaxis limpia, que es otra cosa. Sus frases van al grano, sus personajes hablan en réplicas cortas y casi todo lo importante está en el diálogo, que es el registro del inglés que más se parece al que ya conoces.
Mira esta escena de Lady Windermere's Fan (1892). Varios caballeros charlan después de medianoche y alguien pregunta qué es un cínico:
CECIL GRAHAM. What is a cynic?
LORD DARLINGTON. A man who knows the price of everything and the value of nothing.
No hay una sola palabra por encima de un A2. Price, value, everything, nothing: vocabulario de primer curso. La dificultad está en otro sitio, en la distinción entre precio y valor, y resulta que el español la tiene exactamente igual. Un lector hispanohablante entiende el chiste a la primera, y ese pequeño triunfo (entender una broma en otro idioma) vale más para la motivación que diez fichas de vocabulario.
El truco de Wilde es la paradoja: dice algo que suena al revés de lo razonable y resulta ser verdad. "We are all in the gutter, but some of us are looking at the stars", dice el mismo Lord Darlington un poco antes. Estamos todos en la cuneta, pero algunos miramos las estrellas. Frases así se recuerdan solas, y una frase que se recuerda es gramática que se queda.

Una advertencia, eso sí. No empieces por El retrato de Dorian Gray. Es la obra más famosa de Wilde y la menos recomendable para un B1: tiene capítulos enteros de descripciones ornamentales (joyas, tapices, perfumes) los purple patches de los que, según Borges, Wilde podía prescindir sin perder nada. Las comedias, en cambio, son casi todo diálogo:
- Nivel B1: Lady Windermere's Fan o The Importance of Being Earnest (1895). Cuatro y tres actos, réplicas cortas, se leen en una tarde, tal como decía Borges.
- Nivel A2-B1: los cuentos de The Happy Prince and Other Tales (1888), los mismos que tradujo Borges de niño. Son breves y lineales, aunque tienen algo de vocabulario antiguo.
- Nivel B2: The Canterville Ghost, un cuento largo de fantasmas que es sobre todo una burla del choque entre ingleses y norteamericanos.
Cuatro autores más que pasan la prueba
La prueba es la de Borges: ¿lo puede terminar alguien que no es nativo sin abandonarlo en la página treinta? Estos cuatro sí.
Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes
The Adventures of Sherlock Holmes (1892) son doce relatos, y cada uno se lee en una o dos sentadas. El narrador es Watson, un médico que cuenta las cosas en orden y con frases de sentido común, y eso es un regalo para quien aprende. El primer relato arranca así: "To Sherlock Holmes she is always the woman." Cinco palabras sencillas y una cursiva que ya plantea el misterio. Nivel B1.
Robert Louis Stevenson, Dr Jekyll and Mr Hyde
Una novela corta de 1886 que cabe en una tarde larga y cuya trama conoces aunque no la hayas leído, lo cual ayuda más de lo que parece: cuando sabes adónde va la historia, puedes permitirte no entender todas las frases. Tiene más vocabulario victoriano que Wilde, así que pídele un B1 alto.
Jerome K. Jerome, Three Men in a Boat
Tres amigos (y un perro) remontan el Támesis en 1889 y casi nada sale bien. Es el libro más gracioso de esta lista, y el humor inglés es un examen de nivel en sí mismo: "I like work: it fascinates me. I can sit and look at it for hours." Si esa frase te hace gracia, estás listo para el libro. Nivel B2.
George Orwell, Animal Farm
Orwell dejó escrita una regla de estilo que parece pensada para estudiantes de idiomas: "Never use a long word where a short one will do" (nunca uses una palabra larga donde sirve una corta), en su ensayo Politics and the English Language (1946). Animal Farm (1945) la cumple de principio a fin. Es la única de esta lista que no es de dominio público en todos los países, pero se encuentra en cualquier librería. Nivel B1.
El mito de Hemingway
En casi todas las listas de libros en inglés fáciles de leer aparece The Old Man and the Sea. Y entiendo por qué: frases cortas, pocos personajes, poco más de cien páginas. Pero me parece un mal consejo para la mayoría de los lectores. La frase corta de Hemingway no equivale a vocabulario fácil. La novela está llena de términos de pesca y de navegación (la palabra skiff, un tipo de bote, ya aparece en la primera frase), y el viejo pasa páginas enteras hablando con un pez, con los tiburones y consigo mismo, con repeticiones que en un idioma que no dominas cansan mucho antes de emocionar.
Frase corta no es lo mismo que texto fácil. Lo que hace fácil un libro es que la sintaxis sea clara y que puedas seguir la historia aunque se te escapen palabras. Wilde y Conan Doyle tienen las dos cosas. Hemingway, solo la primera.
Esto tampoco es para todo el mundo, conviene decirlo: con un A1 o un A2 flojo, ni Wilde se deja leer sin ayuda, y ahí las lecturas graduadas siguen teniendo su sitio. Lo que no conviene es quedarse en ellas por miedo cuando ya se tiene un B1.
Cómo leer a Wilde con un B1 sin abandonarlo
Empieza por una comedia, no por la novela. Lee cada acto de un tirón, aunque se te escapen cosas: en el teatro de Wilde la trama se repite y se explica sola, porque los personajes no paran de comentar lo que acaba de pasar. Cuando una réplica te haga gracia, vuelve atrás y léela en voz alta; es la forma más rápida de que una estructura se te quede.
Y no busques cada palabra. Si una frase es un epigrama, casi siempre se entiende por el contraste entre sus dos mitades (precio y valor, la cuneta y las estrellas) aunque no sepas qué significa exactamente una de ellas. Es lo contrario de lo que pasa con novelas como Cumbres borrascosas, que tiene diálogos en dialecto de Yorkshire y un narrador dentro de otro narrador; ya explicamos por qué leer a Emily Brontë en inglés cuesta tanto. Con Wilde el esfuerzo es mucho menor y la recompensa llega antes.

Borges cerraba su ensayo diciendo que Wilde es de esos autores afortunados que pueden prescindir de la aprobación de la crítica, y a veces hasta de la del lector, porque su compañía es un placer constante. Quizá sea esa la definición definitiva de libro fácil: aquel del que no te apetece salir. Todos los títulos de esta lista, menos el de Orwell, son de dominio público y se pueden descargar gratis en Project Gutenberg, empezando por Lady Windermere's Fan.
Las comedias y los cuentos de Wilde, Sherlock Holmes, Jekyll y Hyde y Three Men in a Boat están en la biblioteca de clásicos de LexicAIze. Ábrelos en modo bilingüe, con la traducción al lado para cuando la necesites y no antes.
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